—Hola, bebé —dijo Roberta, de nuevo, y tal vez por última vez, disfrazada de Rebecca Morelli—. ¿Sabes? Eres la bebé más bonita de todo el mundo, junto a tu hermanito que ya no está en mi pancita.
—¿Ya nació el hermanito? —preguntó la pequeña, medio adormilada, y Roberta asintió sonriendo—. ¿Está pequeñito?
—Sí lo está —respondió la mayor, aun sonriendo a pesar de todo lo que le pesaba esa sonrisa—, y necesito que lo cuides mucho porque, como ya hablamos, él no sabe hablar, ni caminar, ni comer