Levantarse a las cinco de la mañana no había sido problema, Roberta estaba acostumbrada a trabajar desde muy temprano, lo hizo mientras estudiaba la universidad, porque debía solventar todos sus gastos por sí misma, así que definitivamente no le asustaba madrugar.
Pero había algo a lo que sentía que no se lograría acostumbrar, y eso era a ser llamada por otro nombre. En esa casa, el poco personal que había, incluyendo a la entrenadora personal que se le había asignado, conocían su situación, y