Ella asintió en silencio, pero el rostro sombrío del Diablo le decía que había más.
—¿Qué es lo que no me estás diciendo? —le preguntó porque había llegado a conocer sus expresiones.
Él se humedeció los labios y negó antes de hablar.
—Realmente no quiero creer esto pero… no puedo evitar pensar…