—¡Saaaaaaamyyyyy!
En dos segundos Sammy había llegado al borde del agua. Su primer instinto, el básico, era gritar por ayuda, pero sabía que nadie la ayudaría; y el segundo que era echarse al agua para llegar a él, fue ahogado inmediatamente por cada cosa que el Diablo le había enseñado.
—¡No pued