Darío levantó una ceja coqueta.
—Sé honesta, princesa. ¡A ti te encanta organizar fiestas!
La rodeó con un brazo y dejó un beso sobre su cabeza viendo la cata que ella y Lory habían organizado en menos de cuarenta y ocho horas. Solo había cincuenta invitados: la Cámara de productores y los distrib