Estaba herida… no, dolida… ¡no, pues no sabía lo que estaba! ¡Solo sabía que dolía inmensamente pensar siquiera que Darío había creído morirse y no le había dicho!
—¡¿Y no te ibas a operar!? ¿¡Ibas a descartar lo único que te podía salvar la vida!? ¡Contéstame! —le gritó y otra bofetada se le fue a