—No puede ser… ¡Dios! —Sammy se apoyó en la isla de la cocina, sollozando.
Aquello era una pesadilla y el problema no era entender poco, sino que entender solo haría que todo fuera más doloroso.
—Ángel… —Darío avanzó hacia él pero su hermano negó.
—Perdona que no te lo haya dicho en cuanto lo sup