Amaranta apretó los dientes y dio dos pasos atrás.
—No sé de qué estás hablando…
—Pues si no lo sabe lo va a saber muy pronto, señora Rivera —se escuchó una voz tras ellos y la figura del Teniente Norton se dibujó en la puerta—. Tenemos evidencia de que drogó a su hijo y facilitó el secuestro, y c