Ángel bajó la cabeza y asintió, pero tenía el pensamiento en otro lado.
—¿Qué pasa? ¡Pensé que te daría más gusto! —exclamó el abuelo un poco decepcionado.
—Yo también —aseguró Ángel, pero la verdad era que quedarse con el conglomerado de repente ya no le provocaba tanta emoción.
—¡Yo sé por qué