Darío le dio un beso en la frente a su abuelo y sonrió.
—Bueno, antes de que nos volvamos locos, Ángel y yo tenemos una sorpresa para ti, pero tienes que prometer que no te vas a alterarte, ¿de acuerdo? —le advirtió.
—Yo lo preparo, tú búscala —dijo Ángel y Darío salió directamente a buscar a Samm