Capítulo 122
—OK, princesa… —susurró en su oído al tiempo que tanteaba su entrada y la penetraba solo algunos centímetros. La escuchó suspirar y pasó un brazo debajo de su pierna. Aquella posición era perfecta para manipularla, y Darío se empujó un par de centímetros más mientras Sammy gemía—. Eso, princesa… des