CAPÍTULO 76. Una semana
Ángel se quedó mudo durante un segundo tan largo, sin moverse, sin pestañear, que Darío se echó atrás de nuevo en su asiento y suspiró.
—Sí, así exactamente me quedé yo cuando me lo dijeron —murmuró y su hermano se sentó despacio frente a él.
—¿De qué…? ¿De qué estás hablando, Darío? ¿Cómo que te vas a morir…?
—La cochina tomografía de ayer. Cuando fuiste a pagar la cuenta del hospital el doctor me llamó. Me dijo que encontraron un tumor en mi cabeza.
Los ojos de Ángel se cristalizaron en un