Luego de aquel bochornoso momento en la estación de policía, James encaminó a Margaret a una cafetería cercana, y ahí estaban los dos, tratando de encontrarle sentido a todo lo que había sucedido.
James se acomodó mejor, se acercó a ella lentamente en su asiento, frente a ella.
— En verdad... Lamento lo que pasó con los Clark, Margaret. No merecías que te trataran así — dijo James, tratando de consolarla.
— Lo sé, James. Pero tienen razón. Soy una mala influencia en todo el sentido de la pala