Allí estaban las dos amigas y vecinas. Una con las manos temblorosas y la otra sintiendo el corazón en la garganta.
Margaret se sorprendió al no más escuchar las palabras de Tatiana.
—¿Qué tipo de cosas espeluznantes? —preguntó ella por segunda vez, con insistencia, tratando de mantener su voz tranquila.
Tatiana suspiró y miró a Margaret con una mezcla de preocupación y miedo en los ojos.
—Descubrí que Richard, nuestro director y jefe, el que todos creímos impecable, tiene antecedentes penale