Richard golpeaba con insistencia y gritaba desesperadamente frente al apartamento de Tatiana. Sus nudillos se resentían con cada golpe, pero la urgencia de obtener respuestas superaba cualquier dolor físico. Finalmente, después de un breve instante interminable, Tom abrió la puerta. Su rostro mostraba sorpresa y preocupación al ver a Richard en tal estado de desesperación.
—¡Richard, ¿qué demonios te sucede?! —exclamó Tom, intentando contener al agitado Richard.
—Necesito respuestas, Tom. No pu