Dolorosas... ¿verdades?
El ambiente en el hospital era una mezcla de movimiento constante y silencio inquietante. Los pasillos estaban iluminados por luces fluorescentes, y el olor a desinfectante flotaba en el aire. El sonido amortiguado de los pasos de médicos y enfermeras se entrelazaba con los suspiros de los pacientes y los susurros de sus familiares preocupados.
La enfermera llevó a Richard por un pasillo largo y lo condujo a una habitación tranquila y serena. Allí, en una cama, yacía Miriam, con aspecto pálido