Un poco antes de las siete de la noche, ya Ethan estaba en la casa de la playa.
—Camila, ¿ya estás lista?
—Me falta poco, espérame unos minutos.
—Yo por ti espero toda la vida si tú me lo pides.
—Ethan no vayas a empezar por favor.
—Está bien no digo nada, por ahora.
—Ya estoy lista, podemos irnos.
—Mujer estás preciosa.
—No seas exagerado y vámonos no podemos dejar que tú mamá espere por mucho tiempo.
Llegamos a la casa de la señora Sara y ya e