—Fabiola voy en camino.
—Okey amiga, acá estoy esperándote.
Bueno ya di el paso más difícil, irme de esa casa que me acogió cuando necesitaba de un refugio, de esos brazos que me dieron calor y protección, pero tenía que hacerlo, ahora una vez más estoy sola.
—Amiga, bienvenida a tu casa.
—Gracias Fabiola.
—Ahora vamos a conversar, ya preparé café para que me cuentes todo mientras lo tomamos.
—Sí, pero antes déjame ir a la habitación, necesito descansar.