—Miguelito por favor —Mariela trató de detenerlo, pero Scott vio que esa era su mejor opción para remediar el problema.
—Miguelito, te pido disculpas, tú tienes razón, eres el hombre de esta casa, yo debí haber hablado contigo primero, ¿te parece bien si todos nos sentamos a aclarar esto? —dijo mientras se acomodaba en el único sofá que, aunque un tanto incomodo era el lugar donde Mariela dormía cada noche y que estaba frente a esa pequeña cama donde de inmediato los 3 pequeños se sentaron junto