—¿Estás bien? —preguntó Scott al percatarse de que Mariela se había quedado como en las nubes.
—Si, por favor disculpe, sólo que después de ver lo que ha hecho me siento muy mal por la forma en la que me he expresado, ahora me doy cuenta de que no se lo merecía —respondió bajando la mirada.
—Disculpa aceptada, pero necesito que hagas una cosa.
—¿Qué cosa? —respondió pensando por un momento «¿Será que este termina siento peor del que salió corriendo?»
—Por favor no me trates de usted.
—¡A