Mundo de ficçãoIniciar sessãoAntonella afronta en silencio las preguntas de los policías. Uno de ellos, de apariencia regordeta y ojos pequeños, sube el tono de voz y yo intercedo.
—¿No ve que está mal?
—Nosotros solo cumplimos con nuestro trabajo, señor —participa el otro, quien es delgado y de mirada gigantesca.
—Entiendo, pero presionándola no van a conseguir nada.
—Supongo que es familiar de ella o de su marido. Compre







