Capítulo 22

A la mañana siguiente, me dirigí a la cocina para desayunar, y para mi sorpresa, se encontraban sentados en la mesa Alexander y Sam, hablando muy alegremente.

Era raro verlo al Jefe aquí, ya que nunca desayunaba con nosotras...

-Buen día- murmuré tímidamente mientras me adentraba en la habitación.

-Buen día- respondieron a coro.

Pronto un silencio sepulcral se instaló... ¿Podría ser más incómodo? ¿Estaban hablando de algo que no podía escuchar?

Me serví café

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