48. SEGURA ENTRE SUS BRAZOS
CAPÍTULO 48
Cuando amaneció, Cristina se encontraba todavía en los brazos de René. Desde que se removió entre ellos, sabía que su deseo no era levantarse. Sino abrazarlo, porque sonrió al notar que lo que sucedió fue real, y él seguía con ella. El sueño se consumió y continuaba en las nubes. Ningún hombre la había amado de esa manera, o se había interesado de aquella forma. Su corazón se doblegaba, o quizás, ya estaba doblegado ante los ojos de ese hombre.
René era su esposo, y el hombre del qu