70. ENLOQUECIDO
El tiempo se detuvo para Cristina cuando lo escuchó. Cuando sus labios pronunciaron esas palabras, simplemente perdió, y se quedó en la ruina por completo cuando supo que no había manera de escapar de las garras del hombre que juró odiar. ¿Cómo paró aquí? ¿Y cómo lo consiguió? ¿El destino era tan cruel que necesitó quitarle un segundo de felicidad? No necesitaba hacerlo. No creía que era lo correcto.
No lo necesitaba.
Cristina continuaba aterrada, mirándolo a los ojos para darse cuenta que no e