47. PASIÓN QUE DESBORDA
CAPÍTULO 47
René la cargó sin problemas, todavía con la espuma recorriendo en su cuerpo. La tina pasó a segundo plano, y en un abrir y cerrar ojos de René la reposaba con esa típica suavidad en la cama llena de su perfume, de seda, y de miles de sueños comprimidos en éste solo lugar. Cristina tuvo que luchar con su inseguridad por dentro para no tapar su cuerpo.
René alcanzó sus muñecas antes de que lo intentara, encima de ella, apoyado en sus rodillas, todavía empapado de la tina. Sus ojos no