Capítulo 32
Daniel
Podía sentir claramente como los nervios de Kamila estaban a flor de piel, ya que luego de nuestra conversación de ayer; nos encontrábamos ahora rumbo al juzgado. En donde Antonio nos esperaba para hacer oficial el hecho de que las niñas también lleven mi apellido y que queden registradas legalmente como mías. Como mis hijas.
En el asiento del copiloto de mi auto, tenía a mi esposa muerta de miedo, podía comprender que el hecho de compartir a las niñas se estaba haciendo un p