—Yo... lo siento... p.… por favor...
La puerta se abrió y entró Sigurd.
—Enciérrala de nuevo en la tienda —se quejó Hades y Sigurd la agarró del brazo y la puso de pie.
Después de escucharlo decir eso, sintió como si pudiera respirar de nuevo.
Sigurd la arrastró fuera de allí y bajo las escaleras, ella en silencio dejó que él la tomara.
Abrió la puerta y la empujó adentro. Luna se puso de pie y estaba lista para cargar contra Sigurd cuando Aria la agarró del brazo y la detuvo.
—Espera, mi