Mundo ficciónIniciar sesiónEn la mañana siguiente David y yo nos pusimos en marcha muy temprano, ya que había mucho tráfico.
Nos tomó más de dos horas salir de allí, mis mensajes comenzaron a llegar cada uno, por la señal restablecida.—¿En dónde quieres que te deje?—pregunta David. Le di la dirección de la casa de Gabe.
Cuando llegamos le agradecí a David, bajó con mi mochila y me despido de él.
Estaba tan cansada y no veía la hora de llegar a mi cama para dormir unas cuantas horas.
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