Jadeé en busca de aire, mis mejillas estaban rojas y mi respiración se volvía cada vez más rápida. Pero, aun así, luché por bajarme de su regazo y no perder la cordura con él.
No podía fallarle a Matt de esa manera. No podía dejar que se enterará.
—Basta... Suéltame...
En lugar de escucharme, Julián me bajó el escote del vestido y con destreza me desabrochó el escote. Apreté los dientes cuando me lo quitó y hundió la cara entre mis senos, mientras sacaba los dedos de mi interior y tiraba s