La guapa mujer inclinó un poco la cabeza, analizándome de pies a cabeza, estudiándome a detalle. Hasta que, finalmente exhaló y sonrió con claro alivio.
—Es increíble lo que puede llegar a hacer... Mira que casarse con una chiquilla sin gracia y sin ningún atractivo, excepto por su importante nombre.
Aquel comentario fue ofensivo, pero yo no repliqué. No quería discutir, y tampoco es que tuviera el valor para decirle algo, cuando todo lo que decía era solo la verdad.
—¿Sabes? Me preocupaba