Al día siguiente, después de prepárame el desayuno y sentarme a la mesa sola, Julián bajo con una pequeña maleta negra. Yo inmediatamente me levanté y escondí mis ansiosas manos en la espalda.
Durante la noche, había pensado y pensado la sugerencia de Gianna; y finalmente, me había decidido. Iría a buscar a Matt.
—No hagas nada insensato —dijo acercándose a mí.
Me puse algo nerviosa cuando colocó las manos en mis caderas y me atrajo hacía sí.
—Si lo haces, en verdad lo lamentaras —agregó i