CAPÍTULO CINCUENTA Y DOS: CULPA DE TODO
Con el cabello hecho un desastre, con los sentimientos a flor de piel, siendo mujer y siendo madre al mismo tiempo, Gabriela se acercó a donde su niña comía con su padre. Ellos dos parecían reír de un chiste que Gabriela no pudo escuchar por haber llegado tarde.
— ¿Quién era el villano? —continuó preguntando Daniel.
—Un hombre feo, un monstruo que tenía una cara fea —dijo la niña imitando al hombre que le había hecho daño a su mamá una noche anterior.
Dan