Frederico Grey Volkov
El día transcurrió con precisión quirúrgica.
El trabajo era trabajo, y yo me aseguré de ello.
Liliana se desempeñó excelentemente: organizada, aguda y silenciosamente eficiente a pesar de la evidente tensión que irradiaba de su cuerpo cada vez que entraba a mi oficina.
Mantuve nuestras interacciones estrictamente profesionales delante de los demás.
Sin palabras innecesarias.
Sin roces prolongados.
Solo el contacto visual suficiente para recordarle que la estaba observando.