Capítulo veinticinco.
Narra Daniel.
Despierto poco a poco, siento un dolor en mi cabeza, llevo mis manos hacia ella y esta vendada. Recuerdos vienen a mi mente, por dios Mariam, trato de levantarme pero me mareo, una enfermera corre hacia mí, al ver lo que intento hacer.
— Señor Harrison, por favor tranquilícese.
— Dices que me tranquilice, dime¿Dónde esta la mujer que estaba a mi lado? Responde — pregunto desesperado.
— Señor yo no sé nada, mi turno acaba de empezar, déjeme investigar, pero por favor no intente