Antonella, dejaba caer lagrimas desde sus hermosos ojos agua marinos, mirando aquel letrero que la felicitaba por su embarazo, a todos aquellos amigos que los habían acompañado el día de su boda y desde mucho tiempo atrás, su corazón latía desbocado de alegría, Ares, besaba sus labios con ternura para luego mirarla fijamente a los ojos.
– Gracias por hacerme el hombre mas feliz del mundo, cuidare de ti y nuestros hijos por siempre, gracias por convertirme en padre primero con Dante, y ahora con el hijo que cargas en tu vientre – dijo Ares para luego volver a besar a su amada.
Aquel ensueño era perfecto, la hacia sentir en extremo dichosa.
– Y bien, ¿Me presentaras a tu esposa? No creas que ya te perdoné por no avisarme a tiempo lo de tu boda, solo a ti se te ocurre avisar cuando estaba en medio de una cirugía, las bodas se planean con meses de antelación para qu