Cap. 8: ¡Te voy a encontrar!
—No, señor. Usted no puede aparecer en ese lugar y hablar con esa mujer —le dijo Matteo con voz firme, sosteniéndole la mirada—. Piense con la cabeza fría. Ir a buscarla a ese hotel es una locura.
—Dame la dirección, Matteo —ordenó Stefano, con la mandíbula tensa y los puños apretados, furioso por la retención de la información.
—No le voy a dar la dirección y no me voy a quitar porque mi trabajo es protegerlo de sus propios impulsos —replicó el consejero, sin retroceder un milímetro—. Emily Hi