Cap. 10: ¿Era una trampa orquestada por tu marido?
Antes de que cualquier persona se acercara a Emily, el Vizconde ya estaba cargándola en sus brazos. Al estrecharla contra su pecho, el calor de su piel blanca y el aroma sutil que desprendía le propinaron a Stefano un golpe directo a la memoria. El pulso se le aceleró de golpe. Era ella. No había duda alguna.
—¡Stefano! ¿Pero qué estás haciendo? —protestó Letizia, con la voz aguda por la indignación, dando un pisotón contra el suelo—. ¡Es solo una empleada de la inmobiliaria! Deja que el servic