Sara
Miraba fijamente la ventana. El cristal iba empañándose con mi respiración agitada. En mi interior había un huracán. Los policías actuaban de un modo demasiado extraño.
Estaban aturdidos. Luego de lo que ocurrió con aquella mujer a la cual, Mark no conocía ni tampoco yo. Los dibujos eran tan similares a los de Mariana.
Mark y Kily estaban leyendo la carta. Que, para mí, poco sentido tendría. Aunque ahora nada parecía tener sentido.
En mi mente, la idea de que en realidad la conspiración fu