Sara
Subimos al auto con mi esposo e hijo. Sentarme en mi auto fue como volver a aterrizar dentro de mi propio cuerpo. Como si todo estuviera volviendo ahora mismo a la normalidad. Respiré profundo.
—Dios, que bueno es volver. —dije, aferrándome al asiento. Habíamos tenido situaciones tan estresantes.
Hawk directamente estaba durmiendo, sobre una de las almohadas que había en la parte de atrás. Me daba una gran felicidad verlo allí, durmiendo, a salvo.
Detrás de nosotros, Adren venía con Tanya