Narrador
Los lobos blancos comenzaron a acorralar a Lena y a Cin. Gruñían, Cin jamás olvidaría el sonido de aquellos gruñidos feroces. Los lobos eran ancianos, quien sabe cuantos años tendrían cada uno de ellos.
—No hemos venido a causar daño. —se apresuró en decir Lena, mirando a los ojos a los lobos y enfrentándolos.
—¿A que han venido? ¿Cómo supieron de nuestro escondite? —preguntó otro de los lobos, gruñendo con ferocidad mostrando sus colmillos amarillentos.
No eran colmillos blancos como