—Mariana debe estar avanzando. No responde las llamadas… —respondió Marie, que estaba tratando de no cundir el pánico.
El resto del grupo no parecía animado. Nadie quería decirlo en voz alta. Pero cuando alguien no respondía las llamadas no era buena señal. Cuando Mariana sugirió aceptar los consejos de la mujer misteriosa que decía tener información, nadie quiso aceptar. Sobre todo, porque el gran reinado era peligroso. Ellos podían escucharlo todo.
Los pálidos estaban detrás de la puerta. A t