Sara
Escuchar las palabras de Tanya me hicieron helar la sangre. Un temblor quiso invadirme y lo detuve en el acto. Bebí del té, ya era mi segunda taza. El calor me hizo bien.
Me controlé. Estaba actuando de un modo demasiado preocupante. Me estaba dejando llevar por pensamientos de locura.
—Lo siento, estoy actuando como una loca. —le dije a Tanya, con la mirada cansada.
Me dejé caer sobre una de las sillas. Ella se sentó a mi lado. Miré como, en la sala, Mark estaba viendo la televisión con H