La huida de Zem tenía grandes consecuencias. La junta de vampiros había perdido por completo la paciencia. Khendra, estaba furiosa, sabía que Zem traería problemas a futuro.
—Es un tonto. Su amor lo condenará. —dijo ella, golpeando una de las paredes del lugar.
Tenían que encontrarlo. Los tres estaban cazándolo. Como vampiros prodigiosos, sabían bien que alguien inexperto como Zem no podría zafarse mucho tiempo de su justicia. Pero la ansiedad era difícil de manejar.
—Es listo, es un desgracia