Narrador
La sangre regaba los pasillos de la escuela. Esa vieja secundaria que nadie pensó topar nuevamente. Nadie jamás espera volver a la escuela y menos para ver su propio destino final.
Adren estaba paralizado. Jamás, en toda su vida, había sentido esa inferioridad, ese miedo, esa decepción.
—Lo hemos perdido… —soltó un sollozo, mirando a Tanya.
Ella se encontraba igual de desesperada. Con los ojos repletos de lágrimas. El dolor se dibujaba a pleno en su rostro. La decepción amarga de haber