Narrador
Cuando Sara volvió a la playa, de vuelta a su consciencia, solo habían pasado unos minutos, aunque para ella hubiera pasado un tiempo extenso. En los planos no se regían las mismas leyes de tiempo.
Zem despertó en la gran mansión de Julius. No pudo evitar sentir punzadas de desilusión. Aquel sitio, que antes le había parecido tan imponente, ahora era una sombra de lo que alguna vez fue.
Vio a Julius allí, sirviendo dos copas de vino. El cristal de las copas estaba enteramente labrado,