Elizabeth y su poder de dejarme boquiabierto. La miro bajar por la escaleras después de dos horas seguidas de estar encerrada en la habitación. Incluso me pidió que me vistiera en otro lugar y como un tonto la obedecí, no me quejé y fui a otra habitación a darme una ducha y a enfundarme en este apretado y formal traje gris. No estoy acostumbrado a esto... y creo que nunca lo voy a hacer, es una mala idea. Esto en definitiva no es para mí, no puedo ser como los demás, no me es tan fácil fingir q