La miradas sí son acapararadas por mi acompañante cuando entramos al elegante restaurante propiedad de unos de los inversionistas que quiere participar en nuestra constructora. El señor Parker quiere invertir en nosotros para que su próxima cadena de restaurantes salga más barata, una buena idea, pero aún no sé que tan buena idea sea para nosotros. Sujeto con fuerza la mano se Eli, quien mira a todos un poco nerviosa. Le regalo un beso en la sien, pero al retirarme de su lado, la mirada de una