Valeria se estaba quedando dormida cuando una enfermera regresó con los resultados. Ciertamente todas las emociones del día le estaban pasando factura. Se sentía más cansada que de costumbre y cualquier cama era la culminación de todos sus deseos. Había enviado a Noah a interesarse por su hermana pero los minutos habían hecho que el cansancio finalmente venciera.
—¿Cómo se siente, señora?
—Ay, por favor. No me digas así. Eso me recuerda a una viejita llena de arrugas y con los dientes postizo