Valentina despertó de la inconsciencia cuando tenía casi el agua al cuello. Una piedra había detenido el auto e impedido que se hundiera más. La frialdad cortaba en su piel como si fueran cuchillas y le costaba trabajo tomar un respiro tras otro. Descontando que no sentía el cuerpo y tenía embotado los sentidos.
Trató desesperadamente de alcanzar a David, pero por alguna extraña razón se hallaba demasiado lejos y demasiado inconsciente. No había que ser médico para saber que si no había desp