Las temperaturas habían descendido abruptamente. Y aunque causar sensación era algo que planeaba hacer, Valentina no quería ser víctima de una hipotermia. Colocó un abrigo de color borgoña encima de sus hombros y se encaminó a la puerta de su cuarto. No sin antes darse una mirada en el espejo. Su rostro estaba maquillado delicadamente, resaltando sus ojos que era el rasgo más llamativo que tenía. Las trenzas de su cabello la hacían parecer una doncella medieval y los altos tacones la hicieron